pepe gotera y otilio

Hay semanas y semanas. Algunas aburridas porque no pasa nada. Otras normales porque pasan cosas normales. Y otras que acaban siendo un festival… de despropósitos. En unos siete días nos encontramos en esta santa casa con lo siguiente:

Rotura de cisterna del baño. Tuvimos que fichar a Santiago Calatrava, Toyo Ito y Norman Foster para realizar una obra de ingeniería y arreglar así el desaguisado. En total, 2 días entre gomas, roscas, tubos, piezas que sobraban, pérdidas de agua en forma de cascada, tornillos y mierda a tutiplén. A los pocos días, por si lo de la cisterna no era ya de por sí un “Bingo” en toda regla, zas! en toda la boca. Se rompe la cañería general que trae agua a nuestro piso. El géiser que se monta en el patio del entresuelo es digno de un reportaje de National Geographic. Nada, eso sí, que no se solucione con 4 trapos mal puestos. 5 días yendo a abrir y cerrar la llave del agua, que al parecer faltan paletas en Barcelona y no podía venir nadie hasta final de semana. El show que se montó ese domingo por la tarde – hay que recordar que los escapes sólo suceden los domingos o en pleno puente – entre los vecinos fue lo más parecido al camarote de los Hnos.Marx. Subidas, bajadas, llamadas, interfonos… al final no solucionas nada pero, eso sí, te enteras de la vida y milagros de todos los vecinos. Tarde amena. El mismo día que nos arreglaban el agua se fue la luz - que nadie se mueva! aún tenemos gas! -. Por fortuna el apagón no duró mucho. En ese instante se rompió una persiana y la ducha. La persiana la pudimos arreglar en una demostración más de que todos llevamos un “Pepe Gotera y Otilio” dentro – aún no se ha vuelto a romper, que conste -. La ducha costó 5€. Un par de días antes se había roto también parte del armario donde dejamos los platos.

Que si queda algo por romperse? fijo, pero no lo digamos muy alto.