Con lo fácil que es…
Julio 16, 2007
Alzas la mirada, ves una montaña de ropa por lavar y piensas “hoy toca”. Así que separas blanco de color y vas directo al cuartito de la lavadora mirando de no matar a nadie por el camino, si es que vas con la ropa por delante y no ves un pijo. Llegas, dejas tu montón de ropa sobre la mesa y abres la tapa. Mientras, recuerdas para tu adentros “blanca con agua caliente, color con agua fría… que no te pase de nuevo lo del gayumbo morado”. Al abrir la tapa te encuentras con tres trapos y dos tangas, ni más ni menos. Juras en arameo. “Dime que no puede ser”. Cierras la tapa y miras el programa utilizado. Sonríes. Un placer indescriptible se pasea por todo tu cuerpo.
“Modo Eco” activado.
Nunca la ecología había producido tantos orgasmos.