300

Marzo 28, 2007

300 comic Frank Miller

Vale, sí, la película está bien, no te sobas en el minuto 3 y hasta prestas atención a la fotografía… todo hasta que empiezas a “notar” que la película pierde algo de aceite.

Saco el paraguas.

Ya sé – más que nada porque me lo han repetido lo menos 300 veces – que se trata de una adaptación del cómic a la gran pantalla y que no es la adaptación de la batalla de las Termópilas, pero que no me jodan toquen la moral, a mí tanta pose de machotes sin pelo en pecho, aguantando la respiración y marcando chocolatinas – decidme que está retocado digitalmente, por favor – y todos ellos con un mar de aceite sobre sus cuerpos para hacerlos más relucientes es una imagen bastante gay… o por lo menos parece dirigido a… Viendo la película, llegó un punto en que, entre sus poses y la música rockera – o como la quieran llamar – se me pasó por delante la duda de si verdaderamente estaba delante de un “peplum” o de la pasarela Cibeles versión 480 a.C .

Pero eh! que sí, que muy currado todo el tema de fotografía – dejando de lado lo comentado anteriormente -, las texturas, el color y los contrastes, los actores parecen hasta creíbles y tal… Entretenida? sí. Recomendable? bueno, va, también.

Pero ahí queda lo dicho.

De vuelta al DIR

Marzo 26, 2007

No, no es coña, es verídico.

Hacía lo menos dos semanas… mmmm, un mes… ok, ok! cerca de un año que me había prometido volver a ir al DIR, que esto de hacer sillónball o lo que comúnmente se llama “hacer vida sedentaria” no es “jjjorrecto” ni “jjjjomodo” ni aceptable a la tierna edad de 27 años (es lo que tiene cuando se hace imposible conseguir mover a la gente para hacer unos tristes/lamentables partidos/pachangas algún día que otro entre semana o los findes). Así que con la guisa que me caracteriza me he levantado pronto con la intención de ir al gym y patearme todas las máquinas.

A partir de ya, que tiemblen los asistentes del DIR, que tiemblen las máquinas, que se preparen los chuloplayas de cara a verano! Miguelito ha vuelto! He empezado ligerito, apenas una hora de máquinas tras correr un poco para despertarme – por poco me atropella un camión de leche Pascual -.

Tres series de 8 intentos… mmm, repeticiones… en cada máquina.

El resultado de la vuelta al gym es que no puedo moverme apenas… el brazo izquierdo está poco menos que inservible, me ha costado Dios y ayuda quitarme la camiseta para poderme duchar en condiciones- bendita ducha -. Eso sí, ya noto el mazamiento general, todo yo más tenso, hombros más altos, abdominales más firmes y… agarrotamiento de cuello, flojera estomacal “y eso”.

En fin, la idea es ir 3 veces a la semana. Cumpliré? wo.

In Love Again II…

Marzo 14, 2007

Tras el post de ayer, sigo tontorrón y dándole vueltas a algunos relojes que no se van de precio y tienen ese algo que me gusta. Hoy le ha tocado el turno al Nixon the Squire CS.

Nixon Squire CS

Creo que la imagen habla por sí misma. A mí me encanta la combinación típica de la caja de oro y la correa negra de piel. Pena que la web no da muchos datos, pero así a bote pronto es uno de esos relojes que me gustan desde que lo vi, tanto por apariencia como por precio.

Sí, también está en la lista de futuribles.

Imagen a mayor resolución aquí

Pdta: sigo aceptando regalos.

In Love Again…

Marzo 13, 2007

Hamilton Khaki GMT Air Race

Sí, y es que el que aquí escribe se pirra por los relojes, es prácticamente imposible que uno no se esté un rato babeando delante de los mostradores de las relojerías, sobretodo si están expuestos unos Breitling, Hublot o Jorg Hysek, , por poner unos ejemplos.

Hoy le llega el turno a un, en realidad, bastante “modesto” Hamilton Khaki GMT Air Race. Lo cierto es que es de esos relojes que me encantan, deportivos pero elegantes que tanto son para llevar a diario como para mejores ocasiones, sin ningún tipo de ostentación pero que rezuma calidad, con correa de caucho o piel de cocodrilo y un color fuera de lo “normal” para la gran mayoría – y ahora que lo pienso, estoy definiendo mi actual Racer Chrono GMT con muchos años a sus espaldas -.

El reloj está hecho en acero, con caja de 42mm, cristal de zafiro y resistente a 200mts, el movimiento es automático ETA caliber 2893 con función GMT.

Fotos a mejor resolución aquí y aquí.

Creo que cometeré una locura – hoy me siento generoso y acepto regalos, de quien sea -

… o cómo tu gato pasa a ser tu asesor de imagen.

Si es que de vez en cuando a uno le pasan cosas surrealistas, de esas que, yavestú, te hacen sentar delante del ordenador para escribirlas. Y es que el pasado sábado quedé con Chosua – Joan, para quienes no conozcan según qué pseudónimos -, al cual no veía desde antes de la caída del Imperio Romano.

Tras unas horas de pateo por allí y por aquí, nos dirigimos a su casa con la intención de ver un trabajo que estaba y está haciendo por cuenta propia para que le diera yo mi opinión de “industrial disainer“. Y es que parece ser que, a veces, uno, el que aquí escribe, hasta dice cosas cuerdas y le escuchan -no sé cuál de las dos cosas se hace más difícil de creer -. Comentamos el prototipo y le di mi opinión mientras veía que su gato – de cuya raza no quiero acordarme, pero que es blanco y con mucho pelo.. de angora? ni idea – empezó a olerme y se “posó” encima de mi chaqueta de piel. Juré en arameo.

La historia de este gato es ciertamente triste. Algunos hasta lo deben intuir. No, no estamos delante del primera gato gay reconocido, para nada. El caso es que cuando Mr.Daisy fue regalado a la familia de Chosua, lo regalaron como “gata” y no como “gato”, de ahí lo de Daisy. Y es que si te regalan una gata das por hecho que lo es y no le levantas la falda – por lo menos pienso que la gente normal no lo hace -. Cómo se supo que éste gato era eso, un gato, un machote, un ibérico pero con mala suerte con el nombre? Fácil. Un día le pillaron en pleno acto pasional con un peluche y mostró tener más de una cola.

Qué putada… pobre peluche.

El caso es que estábamos comentando otro tema cuando el gato empezó a hacer ruidos extraños hasta el punto de atacar a Chosua por la espalda y salir escopeteado al girarse. Poco después nos mantuvo “encerrados” en el salón durante un buen rato. Qué mal rollo que un bicho de estos esté encabronado. El cabroncete era un estratega de cojones, su colocación era perfecta, que aprenda Rijkaard. Total, media hora encerrados en el salón. Solución? llamar a la madre de Chosua y gritar “help” como dos “desesperadas”. El cabroncete, al ver que no nos movíamos del sitio, vino a por más guerra y nosotros salimos por patas hacia la puerta de salida, no sin antes tener en mente cómo utilizar la chaqueta como escudo protector ante una más que probable embestida del felino cabreado.
La pregunta es: por qué leches nos atacaba? Ahora lo sabemos. A Mr.Daisy no le gustaban los zapatos que llevaba Chosua. Supongo que los zapatos ya no saldrán del armario.

Surreal. Cómprate un gato y que te haga de estilista.