Definitivamente: la gente es rara.
Noviembre 21, 2006
Sí, es definitivo.
Y lo mejor de todo, nosotros no lo somos tanto.
Tras años considerándonos muy raros, Loquo nos ha hecho ver la Luz. Muchas veces, en nuestras cenas, los componentes del equipo chopil comentábamos lo muy raros que podíamos llegar a ser. Y es que, ¿quién tiene amigos que se llamen Maese aka Mothaw aka Moethze aka Maomaethze aka Moe I “el de los chupitos”? Poca gente, lo sabemos. Tenemos nuestra manera de hablar particular. Decir “elevada altiplanicie cuyo zócalo paleozoico”, pronunciar el nombre de “Juana la Beltraneja”, preguntar si eso es “una fragata o una corbeta?”, comentar que algo es “infección vírica” o decir algo tan simple como “chupito” provoca risas y también algo de melancolía. Son ya muchos años y muchas historias a nuestras espaldas.
Sin embargo, tras este último año, nuestra perspectiva ha variado un poco… bueno, va, mucho. Nosotros no somos raros, sólo que hace tanto que nos conocemos que se hace normal que se haya creado una manera de hacer particular entre colegas (porque Moe tampoco es raro, es simplemente espectacular, nuestro Muso particular, sin él nuestras vidas serían muy distintas y éste Blog, por ejemplo, no existiría. Te alabamos, Moe).
Vale pues, aceptamos barco, no somos tan raros. Pero, hay alguien que lo sea? respuesta: Sí, está claro. Y no hace falta ser el Pozi, el Cuñao o Carmen de Mairena.
No hay más que repasar algunas de las entradas que he escrito aquí días atrás para entender el porqué de mi comentario. Por el mundo hay gente que actúa de manera muy extraña. Gente que aparece por casa un domingo a las 12 sin avisar para ver una habitación (aquí), gente que nos envía un mail para pedirnos un sitio donde comer acompañado por mujeres (aquí) o gente que se nos presenta en plena calle para decirnos que “nada es una motivación” – y por poco darle un par “yoyas” a nuestro amigo Jota -.
Algunos lo saben, llevamos unos meses conviviendo con un ser muy especial, y quien dice especial, dice: raro, autista, antisocial… al principio pensábamos que era “ella” y su carácter, pero tras el paso por casa de una amiga y su novio, creo que en realidad en algunos paises se reparten un manual de comportamiento que vendría a ser algo así:
Manual de viaje del noruego a tierras raras:
Regla número 1: Querido noruego, sabemos que tu viaje no es de placer, tu deseo no es otro que evangelizar otro paises y favorecer el uso del inglés. Por tanto, ante todo, noruego mío, allí donde vayas no se te ocurra aprender su idioma.
Regla número 2: en tu periplo (qué palabro, cómo molo), sal poco de tu habitación. Sabemos que cuando viajas, sobretodo si es a una ciudad cosmopolita como puede ser Barcelona, no tendrás muchas cosas que ver. Total, en cualquier sitio tienes un Paseo de Gracia, una Sagrada Familia, una Pedrera, un pabellón Mies Van Der Rohe (*). La mejor opción en estos casos es, sin duda, quedarte en casa viendo películas y ocupando el salón durante todo el tiempo posible, que la trilogía de Star Wars o El Señor de los anillos sólo se pueden ver en Barcelona. O mejor aún, si puedes, quédate 5 días en casa sin salir de tu habitación y estudia repetidamente documentales sobre grupos de “heavy metal” en tu portátil. Verlos hasta las 5am no es obligatorio pero suma puntos.
Regla número 3: Evita todo lo posible relacionarte con tus compañeros de piso. Si se cansan de hablar inglés 24h contigo es que no son buena gente y no quieren colaborar en tu evangelización. Pasa de ellos. Si te vas 3 días con tu novio heviata tras 5 días de autismo social, sobretodo, no les comuniques que te vas. Comunica, eso sí, que se pueden comer tu “salsa pesto”.
Reglas varias: Chuparás todo el ancho de banda posible de tus compañeros de piso. Llenarás un pote de galletas que compraste un día siempre que se vacíe. Harás una lavadora cada día, aunque sólo tengas un sujetador y dos calcetines desaparejados por lavar. Eso sí, pondrás el modo “eco”. La ecología por delante. Dejarte siempre la luz del baño o de la cocina es obligatorio, así como no tirar bien de la cadena. Pega portazos hasta romper la puerta – esto suma muchos puntos para el tribunal -. Comentar a tus compañeros de piso que va a venir una amiga tuya o tu novio es de mal gusto, no lo hagas jamás. Entiende que los que no son de tu pueblo son raros.
Todo 100% verídico. Podría y podríamos poner más ejemplos, pero es que se acaban de ir y queremos celebrarlo con cava.
(que conste que ésta entrada está escrita con cariño, pero qué coño, queremos que se vuelva cuanto antes a su pueblo… y aún quedan días. De momento ya estamos preparando una “fiesta” de recepción a la nueva inquilina. Tal vez entonces ella sí nos considere raros.)
(*) Podéis escupirme en la cara. De nada.